sábado, 15 de noviembre de 2008

MARIPOSAS INTERNADAS




                                                   Callada como la luna de madrugada,
ausente como la luz de tu mirada,
distante y marchita, reflejo del agua.
 
Otoño en el sendero, por el árbol y por el hielo,
súbito el cambio, por la cruz de nuestro anhelo,
también en las ventanas, reliquias de nuestro viento.
 
Manos que no alcanzan, voces que se callan,
rojo fuego, albores fugaces que  nos vallan,
enganchados a la calma, ahora nos divagan.
 
Calla más que habla, no rompe pero rasga,
apetito de las bocas, por un lienzo que amarga,
ella, dúctil y animada, paciente y desabrigada.
 
Le gusta ausente y lejana, como ella siente,
presente y hermosa, así le apetece su mente,
despierta por la noche, torso bello ardiente.
 
Mariposa inerte, entrega su aleteo,
bloqueo de los vientos, por un ávido ateo,
no cree en su vuelo, cubre lo más viejo.
 
Las lágrimas encerradas, cada noche en las almohadas,
distantes en la mirada, ahora yacen intimidadas,
son las mariposas, ahora posan internadas.
 

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