miércoles, 19 de noviembre de 2008

A.M.E.

Hoy, como siempre desde que tengo uso de razón, necesito plasmar, aquello que no puedo pronunciar. La diferencia es que ahora, gracias a un gran amigo, he traspasado mis escritos a un blog. No se si será mejor o peor, lo que se, es que sigue llenándome ese vacío que me queda, al no poder pronunciar ni una palabra. Llevo un tiempo fuera, de la ciudad que estos últimos años, vengo ocupando. Ha sido un paréntesis en ese hueco de mi vida, que ahora me está marchitando. El camino que se iba marcando, pensaba que era el inicio de una buena construcción, de un futuro sin dudas, sin temor, de firmeza. Pero otra vez, me equivocaba. Poco a poco, todo se desmoronó (dejemos las causas apartadas, no me aportan nada). La cuestión es que sucedió. Ahora he perdido el rumbo, aunque tengo muy claro, que es lo que quiero, solo que no se cómo enfocarlo. Quizá es el miedo a empezar de nuevo, a romper barreras del pasado y a hacer leña del árbol caído. Muchas cosas me están haciendo daño. Pero yo, observo y sonrío. Pero que me está pasando? Que es lo que me marca tanto? Estos días, me ha dado tiempo de mucho y de nada. De lo vano y lo más esencial, de echar en falta cosas y personas, de quitarme lastres que me estaban lastimando, de creer en cosas imposibles, de escuchar la voz interna que me dice. Hoy he recibido la llamada de una persona que ha estado trabajando conmigo estos dos últimos años. Me ha alegrado oir su voz, pues el tiempo, nos hace sordos con el eco, pero no en el corazón. Ha hecho algo por mi, que creo que hasta ahora no había hecho nadie, aunque para muchos sea tontería, él sabe que me ha hecho muy feliz y le estaré siempre agradecida, aunque de ese favor, no surja nada importante. El trabajo es lo que tiene. Él no me ha dicho nada y yo tampoco me he atrevido a preguntarle, pero se que le sucede algo, aunque no haya habido nada que me lo delate. Es curioso, pero le he notado triste. Él tenia ganas de verme y me lo ha dicho y no voy a negar que yo también. Le voy a dar ese tan merecido abrazo que necesita. Estoy segura que él quiere hablarme. Es una persona muy noble; tanto, que nadie le ha sabido interpretar. No me creo ni mejor ni peor, por haber sido la excepción, solo se que estoy orgullosa de conocerle y de tenerle a mi lado, sin más, sin condición. Pues bien, estos días, entre tantas cosas que he podido hacer, esta ha sido una de ellas y quizá la más importante, darme cuenta de cuanta gente me ha querido mientras estaba allí dentro, de antiguos amigos de colegio y de universidad, sin que yo lo supiera. He recibido regalos inmesurables, llamadas inesperadas y cariño a raudales. A todos ellos, gracias. La verdad es que he echado en falta a alguien del que esperaba algo más, pero supongo que la vida, no siempre camina hacia delante, sino que de vez en cuando, se desvía de su cauce, por motivos ajenos a nuestra voluntad. Estos días lo tengo que llamar.

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