domingo, 23 de noviembre de 2008

COMO LOTO

Es esa flor sutil que nace nueva, emergiendo en el jardín de las mareas, lúcido albor que lleva, envuelta en el corazón de tanta hiedra. Ahora, sobrecogida ciénaga, ve emerger de ella, la luz y la belleza, grueso barro cuajado, no sirve contra la pureza. Anclada a ese elemento, como una médula a su cuerpo, se espiga su fortaleza, por la savia del caramelo. Desdichada hiedra, avarienta y reseca, menguada su antigua grandeza, resplandor que corta, los pasos soberbios de la guerra. Flotante, con el ancla y boca arriba, adorada de coleópteros y viento que la silba, resucita su esencia y del que la palpita, no sabe otra forma de crecer en la vida.

1 comentario:

Ramiro dijo...

Cada día, sirena mía, brota la esperanza en terreno hostil.
Así, la luz del día rompe la noche fría,
una sonrisa descarada elude un momento de desdicha,
aparece la idea luminosa cuando nos embargan las dudas,
incluso en el desierto más seco encontrarás vestigios de vida.
Hasta en mi corazón gastado, roto y olvidado has obrado el milagro de la vida.
Te amo, sirena, te amo!

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