Ayer iba pisando sin mirar al
suelo,
o si miraba, es cierto,
pero me distraía una luz
naranja,
procedente de un cielo algo
lejos.
Miraba un pie y otro
como luchaban a contratiempo…
Entre chinas y caracoles,
jugaba a no pisar la línea de nuestro
terreno.
Descalza no podía, así que,
con los pies al descubierto
y entre bastidores de
prudencia
me movía al son de tu
recuerdo.
Ayer iba pisando,
pisaba sin dejar ni huella,
los oídos me gritaban
intranquilos
el desgarro de tu ausencia.
Que mal lo has hecho esta vez,
nena!






