Sentado en la silla de Isabel
con pies aferrados al suelo,
te cobijas de los gritos y del hambre
y de vez en cuando sales….
te promulgas y no quieres oír ni un llanto.
Regresivo en tus avances
progresivo en tus apariencias
no dejas que el que te escucha,
pueda pensar que te equivocas
y que tu sonrisa, no es más que otra de tus falsedades.
Y de vez en cuando sales…
Ni un solo gen te queda,
de lo que pudieras haber sido.
Pasamos de estar en primera línea
a formarnos en la declinada retaguardia…
de un mundo más empotrado que hundido.
Tu estrategia no se sostiene
y se asemeja al corpiño de una mujer anciana.
A fuerza de tiempo y apoyos incongruos
has acabado con la paciencia de insobornables y cumplidores,
que miran, incapacitados, como muere España.
Y de vez en cuando sales…
Ya no quiero escucharte,
me producen picor tus donaciones,
y entre tanta histamina malgastada,
podríamos decir…
españoles, España está de liquidaciones!