
Siento el mundo como una bóveda inmensa sobre mi cabeza, aunque a veces dude de esa existencia que me conlleva tantos días de tristeza…
A solas, pienso en el porqué de ese lánguido sentimiento, que me amarra quizá más de lo que yo pretendo, a ese pensamiento irrevocable de borrarme con el tiempo.
No puedo taparme los ojos, no puedo cerrar mis manos hacia toda cosa venidera, por temor a caer otra vez en las manos de cualquiera, sin escrúpulos y con la infracción de dolor a los demás, como arma. Ya no es alguien o algo, es todo el conjunto sucesivo de respuestas, de ademanes indescifrables, de punzadas gratuitas…
Mi inhibición por ello, es absoluta…Definitivamente…comprendo a esas mentes abruptas, pero no las comparto, no caben en mi vida tales desteñidos…Aunque el dolor sea siempre un signo de la consecuencia, que se lleva en silencio, aunque la tristeza por doquier, abrume momentáneamente mi sonrisa, radicalmente… no dejaré que eso quepa en mi vida.
A veces pienso que debo estar hecha de cristal y de ese que se rompe con más facilidad, porque así como otras personas acarrean con su escudo de defensa, yo me debí quedar con el puesto, por no llegar a tiempo a la tienda…
Eso me hace tremendamente sensible a la sorpresiva adversidad, que elegida o no, es la que hay…pero también muy transparente, tanto…que dejo que los rayos de luz me penetren, creando en mi, un invernadero de brotes cuidados, duraderos, que lamentablemente, cuando se rompe parte de ese vidrio que aísla mi invernadero, sus rasgos más hermosos, sus esencias más preciadas, se ven mermadas.
Me hace pensar Elisa, cuando me dice… que sería de la vida sin esas subidas y bajadas?... Que sería todo muy sencillo, demasiado…Que nos hacen falta para descubrirnos, para ser libres en todos los aspectos, pienso…Para aprender de cada acontecimiento, para soslayar los despojos transitados, para perpetuar con el tiempo aquello que realmente nos importa…Que cierto.
Pero mi pregunta es: y si entre varios motivos, uno de ellos en concreto, que es gran parte de mi tristeza, no lo puedo eludir, porque es algo que me importa demasiado?
Tampoco es algo que forme parte del dolor que me pueda infringir nadie, como decía, porque realmente es algo mágico, pero que me aflige, por ver que se aleja de mi lado.
Como puedo olvidarme de algo, que ya no sé ni cómo borrarlo? No es únicamente su imagen o nuestros momentos…no es solo aquello que siento…
Vas más allá…me siento como si estuviera luchando en contra de mi propia vida, en contra de lo que ha de pasarme, del sentido y del orden…de la consecuencia y de su lógica.
Sé que recordar, he de hacerlo y sonreír cuando lo hago…también es cierto. Siempre rio, pero no puedo negar que le echo de menos, que ya no le veo, que su ausencia, provoca en mí una pena, interna, a solas…poco llevadera.
Mi sonrisa, aún me recuerda más su persona, porque es una expresión a medias, que no comparto con él y cómo hacer para que eso no me entristezca?
Si él no está, me siento incompleta. Si me siento incompleta, no puedo cumplir y llenar mi vida. Los brotes se hielan. La tierra se seca. La biosíntesis sueña…