Hace ya algún tiempo,
que no te veo en la roca, aquella que tantas veces, había sido el sustento de
nuestros corazones rotos por la indocilidad de nuestras tristezas.
Recuerdo como hubo un
momento en nuestras vidas, en que parecían irrompibles nuestros lazos, ni tan
solo con la temida muerte…
El invierno ha sido
duro, las aguas parecían inertes pero guardadas en la sombra, producían un frío
incomprensible.
Verte coger la caja
cada día y sacar de ella mi flor, me ahogaba en mi propio encantamiento, a sabiendas,
que tú estabas allí, y yo aquí dentro.
Pero así es la vida de
todos, verdad?
Unas veces se gana y
otras se pierde. Supongo que yo perdí lo que más amaba y no pude quedarme allí
para impedirlo. Lo siento.
Ahora la roca cada vez
está más lejos y temo ya que un día, necesites escuchar mi voz de lejos, con el
recuerdo…y yo…ya no pueda oírte.
Noto como la
corriente, me alcanza golpes de calor, aunque aquí, sigue haciendo frío, sin
ti, sin mí…
Sigo estando donde tú me dejaste, ni lejos ni cerca, pero siempre dentro del corazón…Quizá ya solo el mío, quizá un día fue en el de los dos.
Ahora no puedo
devolverte la música, porque ya no me mandas las notas….
