sábado, 25 de junio de 2011

UN COMIENZO, ES UN COMIENZO

Bien, he logrado posar mis dedos sobre el teclado y empezar a escribir.

Aunque cueste creerlo, después de aquella época, mi vínculo con la literatura, el blog y todo lo relacionado con él, quedaron en un segundo plano.
Durante todo este tiempo no he sido capaz de juntar dos frases, sin que en algún momento me sintiera fuera de lugar y sin ganas. Tampoco podría explicar porqué empecé a escribir poesía, o mejor dicho, esos comistrajos que buscaban salida, devueltos de la nada, con solo un objetivo: liberar una alma.

He de confesar que hubieron momentos muy tristes, donde la misma pena me ahogaba una y otra vez y todo se limitó a él. La poesía y él. Él y la poesía. Un círculo vicioso, en que el mismo antídoto es el que te va suministrando el veneno. Tu mente es la única que se encarga, si quieres, de hacerte inmune a todo ello.
Así que, no sé que fue de mis manos y de mis musas, pero supongo que con el tiempo se llagaron de la insistente lasitud.
A partir de ahora, no me hago responsable de lo que salga con lo que me queda.



Todo viene y va. La vida viene y va. Pero nada, absolutamente nada está de más.

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